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lunes, 4 de mayo de 2009

Esta noche no...


Esta noche no parece una noche cualquiera, Xoco ha salido al jardín y se ha quedado absorto mirando una luna clara, redonda y tierna como un queso de bola. A permanecido así yo diría que casi una hora. Ya cansado y por si le pasaba algo he salido a preguntarle cuando ya empezaba a refrescar, no fuese que fuera a coger frío. ¡Que después lo tengo recorriendo todas las habitaciones de la casa como alma en pena, mendigando mimos y cariños y quejándose de lo mal que está! Y es que es muy mal enfermo.
En estas estamos cuando me dice
-Amo…, me tienes que pedir cita con una psicóloga.
-Y eso ¿por qué?
-A mi me da que estoy en una depresión
Los dos seguimos mirando esa luna que nos embruja mientras hablamos. Se ha levantado un ligero vientecillo que han empezado a menear las nubes de su sitio y amenazan con ocultárnosla.
-¿Y tu crees que hablar con la psicóloga te va a quitar la depresión?
-Amo no lo sé, sinceramente…, que ni lo creo ni lo dejo de creer, pero me escuchará.¿No te parece?
-¿Y para que quieres que te escuche?..., si me tienes a mi que lo mismo te valgo para un roto que para un descosido.
-Ya…, si tu me escuchas, pero hay cosas que uno solo puede decirle al cura en confesión o al psicólogo en consulta de pago.
-Yo creía que no había secretos entre tu y yo, le digo
-Las parejas tienen secretos que no se confiesan, amo entiéndelo.
-Voy a terminar por darte la razón porque digo yo que, para que vamos a egañarnos... ¿Tu crees que ZP le cuenta todo a Sonsoles, o que todo era cristalino entre Isabel y Fernando, o entre tu admirado Batman y Robin, o crees que había una relación perfecta entre Ortega y Gasset
-Amo ahí te has pasado de listo. ¡Anda que tu también necesitas un psicólogo! Mira que querer reírte de un perro en sus horas más bajas. Hay que tener pocas entrañas
-Xoco…, pero que mal genio tienes.

sábado, 11 de abril de 2009

¡Adios vecina...!


- ¡Adios vecina, que pases un buen día¡
- ¡Con Dios vecino! Me responde mientras se aleja y sin poder remediarlo vuelvo la cabeza para ver como con gracia el vuelo de su falda se mueve rítmico a cada paso de tacón suyo sobre unas hermosas piernas.
- Amo, con todos los respetos. Ya no se escribe así.
- Puede ser, pero soy esclavo de lo viejo y de los escritores de postguerra.
- ¿Amo, a ti te gusta la vecina?
- Pues mira…, unas veces si y otras no.
- Si, ya…, entiendo. Las mujeres, que los hombres miráis con deseos lujuriosos, le termináis por poner siempre algún pero. Matices que llamarías tu. Me contesta respondón
- Me gusta, le digo, cuando en invierno viste con medias negras y faldas cortas; cuando en primavera se pone de tirantes y más aún cuando nos cruzamos con ella y lleva el palabra de honor que le deja al aire los hombros. Cuando me dice eso de: “vecino tu que eres más leído, dime de algún libro”. Y es que a uno le da gusto que le digan eso de que es un hombre leído, Xoco.
- ¿Y las veces que no, amo?
- ¿Recuerdas cuando le da folklórica y afirma rotundamente que ya no hay artistas..., para después rematar diciendo que si acaso la Pantoja y poco más? ¿Recuerdas cuando me habla sin venir a cuento de la Jennifer y el Jossua, y el Jonny y la Lore del Gran Hermano? Pues en esos momentos pierde su encanto.
- Sí amo, tu es que eres un tipo muy leído. Me dice el perro y entonces lo miro para adivinar si ha puesto ironía o mala leche en la frase.
-¿Y a ti, pregunto ahora yo, te gusta la perra de la vecina, la yorkshide?
- Pues, sí…, rotundamente sí. Las perras pequeñas me soliviantan la lívido, excitan todos mis sentidos, me tornan un sátiro de los de cuernos y barbas de chivo, me ponen amo. ¡Me ponen! Pero ha diferencia tuya amo, yo no matizo. Los perros no necesitamos excusas.

sábado, 14 de marzo de 2009

Mi turco es de...


- Mi turco es de naturaleza melancólica y decaída, yo diría que de un tiempo a esta parte, que no siempre ha sido así, y tiende al pesimismo y a ver la botella medio bacía
- ¡Xoco, que mañana es domingo!
- Total amo…, uno más
- Xoco, que hoy tenemos invitados para comer
- Tendré que sufrirlos…, ¡qué remedio!
- ¿Tu Xoco qué quieres ser de mayor?
- A mi no me líes, que yo siendo perro estoy muy bien
- ¿Xoco si pudieras cambiar algo?..., ¿qué harías?
- ¿Sabes la bolita del mundo?..., pues la haría cuadrada, con esquinas
- Ya…, bien pensando está eso, tiene muchas utilidades, le respondo
- ¿Amigo Xoco, qué deseas que te regale?, que quiero tener una atención contigo.
- Amo Ángel, no es mi cumpleaños ni tenemos nada que celebrar.
- Como quieras Xoco, no insisto, que no tienes tu el días para convites, pero dime ¿hay algo que yo no sé y que de un tiempo a esta parte te tiene el carácter avinagrado y rancio, apelmazado en tus cotidianidades y sin interés por nadie ni por nada, que te impide disfrutar de las pequeñas cosas?
- La vida misma si acaso, me responde, que tiene más sinsabores, injusticias, deslealtades, indecencias, atropellos, abusos y miserias de las necesarias.
- Bueno, pero siempre ha sido así, desde que el mundo es mundo y desde que los romanos inventaron el derecho, los griegos la filosofía y la moral no la inculcaron judios y cristianos. Desde que el socialismo cayo, y desde que los neocom no supieron sostener el invento, desde que la religión gana terreno y la cultura lo pierde. En fin que casi tienes razón para estar así. ¡Pero anda Xoco alégrate que hoy comemos cocido!
- Ves tu amo, eso si que me alegra el día
Y es que es como casi todos, se le gana por el estómago.