
-Hay que ver lo que ha llovido este año Amo. Me dice el turco mientras estamos los dos sentados en un banco de un centro comercial. No tarda en llegar el “señor guardia de la seguridad”.
- Perdone usted, pero aquí no puede estar con el perro.
- El caso “señor guardia de la seguridad” es que ni mi perro ni yo hemos visto cartelillo alguno que lo prohíba.
- Ya, pero no se puede.
-Podría, por favor, consultarlo…, a lo mejor si que se puede.
Se marcha con el entrecejo fruncido. Vuelve al rato.
- Puede quedarse con el perro. Se nos olvidó poner los carteles, pero le advierto que para mañana estarán puestos.
- Muy bien pues mañana ya no vendremos “señor guardia de la seguridad”
- Adiós buenas tardes, pero vigile a su perro no tengamos un disgusto.
- Descuide ested, que no le quitaré ojo de encima, será el perro más vigilado del centro comercial.
Pues si, continuamos con lo nuestro, me alegro que haya llovido tanto; así no hay riñas entre vecinos. Unos que no quieren dar agua y otros que no se resignan a no recibirla. Le respondo a Xoco. Allí mirando pasar a unos y a otras, como dos extraterrestres, nos sorprendieron: a mi los pantalones estos de tiro tan bajo que no terminan de envolver el culo de las mujeres dándoles su forma sublime. Hay quien va incluso luciendo hucha o tanga.
- Amo a mi lo que me sorprende son los escotes…
- ¡Bonitos, no? Le dan a las mujeres prestancia y seguridad y a nosotros envidia. Y no digo por qué, que cada cual piense lo que quiera. Que a unos les gustan por una cosa y a otros por otra.
- Amo. Tu cuando eras pequeño, ¿de mayor qué querías ser? Me dice cambiando de repente el tercio.
- Pues tuve etapas: primero aviador, después peluquero, más adelante decorador, bombero, funcionario, fotógrafo, realizador, alpinista profesional…, y mira donde llegamos, a la profesión que junto a la de vendedor de coches, es en la que más se desconfía de sus profesionales en los Estados Unidos. ¿Y tú Xoco?
- Primero quise ser perro policía, después perro de peleas y cuando lo medité tranquilamente, después de las euforias testosterónicas…, perro de compañía.
Bueno también me hubiera hecho “ilu” guardarle las espaldas a Batman.
- Ya eso me quedaba por oír. Tenía que salir, era inevitable. Y es que lo tuyo es fijación. Ya te veo con tu capita negra y tu antifaz con orejitas. Mejor seguimos con lo de los escotes, los ombligos al aire y los tatoo, que ya veremos cuando algunos cuerpos pierdan las formas con los años como quedan.






