
Abril parece que ha llegado lluvioso. Lo mismo hace un día bueno que uno malo, Y es que cuando marzo, marcea, abril, abrilea, le digo a Xoco.
- Claro es lo que tiene cada mes, me responde, que es diferente al que le precede y al que le sigue.
- Sí, parece que la cosa tiene que ser así. Siempre a sido así desde que el hombre es hombre y tiene a un perro a su lado.
Entonces nos miraos y estamos punto de reírnos por esta conversación de viejos aburridos. En estas caigo en que el turco tenía que componer un poema para esta semana.
- ¿Oye y el poema?...
- Ahí lo tengo…
- Pues sácalo y lo compartes y sometes al veredicto de nuestros lectores
- Es que me salió de amor
- Ideal para esta estación, le respondo
- Pero es de amor rancio, no del sublimado, me dice pesaroso. Me he metido en la piel de un hombre porque da más juego en el amor que un perro, ya sabes como somos nosotros…
- Bien, bien…, sácalo que seremos magnánimos y benevolentes. No nos cebaremos
Cada canario en su jaula
cada paloma en su nido,
cada luna con su noche
y un kiki cada domingo
En los brazos de la noche
duerme sola la gallina,
como dormimos nosotros
después del kiki en la esquina.
Hablando cosas de amantes:
de mi falta de erecciones,
de tu voz medio chillona,
de mi ojo de cristal y
tus pechos de silicona.
Hace ya tanto tiempo...
Yo tenía pocos años
tu no habías cumplido
aún cincuenta y dos.
Esas carnes apretadas
que ningún varón tocó,
tal vez por amojamadas,
o por falta de apretón.
Esa mirada bovina
penetrante y orgullosa
que pareciome divina.
Esa piel almibarada,
para algunos de uva pasa,
que aun mantengo en el recuerdo
por ser mi primer amor,
y haber tocado el primero
lo que antes nadie oso.
Evoco plácidamente
aquellas noches de amor
Hundirme a regañadientes,
quitando algún moscardón,
en el calor de tus piernas,
el camino a tu bastión.
Embrutecida mi hombría
perdía yo la cabeza
y otras el conocimiento,
no se si por la temperatura
o quizás por el olor.
Ese tufillo agradable
a virgen, enmohecido
arrugado y fétido mejillón.
¿Y tus kilos de cecina
entre tobillo y mentón ?
De sílfide, idealizada
no se porque mecanismo
ni porque baja pasión,
en vaca se transformaba
tu cuerpo voluptuoso
al llegar el revolcón.
¡Yo temía por la cama,
para mi todo era poco
por darte satisfacción !
Como revivo la escena
de esas noches de tesón
entregada a mi entrepierna
oyendo televisión.
¡Tu comías, yo bebía,
valla entrega, que dislate
que noches de desenfreno
polvos entre siete y ocho,
yo que sé, un disparate !
Aquello, si era liberación.
Jugamos con perversiones,
como se juega al chinchón.
Descubrimos algo nuevo,
un mundo se sensaciones,
el amarse con dolor.
Recuerdo como gritabas,
no se si fingiendo o no,
al golpear tu trasero
con la cadena de acero.
¡Son tantos esos recuerdos !
Las pinzas sobre mi pene,
mi estreno en penetración,
jugando con bolas chinas
y otras cosas del sex-shop
Recuerdo aquellos tus besos
que aunque decías que eran negros
besos de ternura eran.
Recuerdo lo del travesti
¡Solo recuerdos me quedan!
¡Hay como te quise yo !
Y terminé descubriendo,
como quien no quiere la cosa,
casi por casualidad
que me las estabas pegando
cuando te sobraba tiempo
con el de la pata coja.
Un negro del Senegal
Encantado de tus cosas:
de tu aparato en los dientes,
de tus sostenes de encaje,
de aquellas braguitas rosas,
de tus hongos vaginales.
de tus pechos lujuriosos
de nuestros polvos salvajes.
Pero al final todo acabó.
Y de las promesas dadas
no me queda ya ilusión,
que ni alargare mi pene
ni me opero en el escroto
para no usar ya el condón.
Ni cambiarme el calzoncillo
semana si, semana no
Y en las muelas careadas,
no quiero empastes ni gaitas
ahora que no estás conmigo
he perdido la ilusión.
Marcha con el negro cojo,
el que vino de otra tierra
como viene un moscardón.
Te dará más que a una estera
pero eso por mi experiencia
se que te gusta un montón.
Y aunque le falta una pierna,
de otras le sobra un montón,
los veinticinco los calza
cosa que no tengo yo.
Pero al final el tamaño
es cosa que no importa
y eso no lo digo yo,
que lo dicen las sexólogas
esas de televisión.
Y pasados unos años,
mal follada y ya sin dientes
volverás a mi pilón.
Te conformarás con esta media
que es la media nacional,
la de los hombres de España,
y no un negro del montón.
Me perdonarás ya todo:
el que no se me levante,
el que me valla a destiempo,
que use sujetador,
que me vallan los travestis,
que me limpie en la cortina,
que me huela el requesón.
Porque esto amor mío,
esto es verdadero amor.
Y no lo que el negro te daba
que solo fue vana lujuria,
flor de un día y no pasión.
- ¿Qué, te ha gustado? Me dice como dándoele completamente igual un sí que un no.
- Yo no digo nada, que no querría influir en la opinión de nuestros amigos; pero un pelín soez, si acaso…, si que te ha quedado. Y más que por el amor, parece que fuera contra el amor. Pero bueno, el mundo de los poetas es así, y cada autor vierte su inspiración acompañándola de las palabras y sentidos que más a mano le pillan.